1 de agosto de 2006

el yesQuero No. 113
Columna de análisis y crítica política
Correo electrónico: elyesquero@gmail.com; www.elyesquero.blogspot.com
Medellín, Colombia


Desafueros con fuero

Por
Rafael Rincón (*)

Parodiando al ex campeón mundial de boxeo Kid Pambelé –alguna vez dijo: “es mejor ser rico que pobre”– se puede decir que es mejor ser amante que esposa, sobretodo después de comparar el considerado trato judicial y social que ha recibido Virginia Vallejo con el que padeció la esposa del capo de la mafia después de su muerte: ella y sus hijos casi no encuentran un lugar sobre la tierra para guarecerse del estigma y el delito de sangre.

La auto-versión extemporánea, pagada por algunas empresas de comunicación, aupada por la familia Galán, no recogida oportunamente por la Fiscalía y protegida por el gobierno de los Estados Unidos de la ex presentadora de noticias de televisión y amante del capo del Cartel de Medellín, Virginia Vallejo, se convirtió en un reality de la justicia colombiana.

Al juez de la causa en el proceso del ex congresista Alberto Santofimio Botero le será suficiente la declaración de John Jairo Velásquez Vásquez (alias Popeye) para tomar una decisión en derecho, de conformidad con la sana crítica, porque los contenidos de las declaraciones del pillo y de la amante del capo son similares, porque los dos testigos son perceptores directos de los hechos y porque hay concordancia de sus afirmaciones con el resultado final; pero la espontaneidad de alias Popeye está menos cuestionada que el extenso y aquilatado libreto de la presentadora de noticias.

La declaración de la amante del capo (Virginia Vallejo) tiene las ventajas de la cercanía y la intimidad de la fuente pero su fragilidad radica en la parcialidad que imprime el corazón y los anhelos venales de la diva que la cargaron del deseo ilimitado de poder, fama y oropel. Estas motivaciones la llevaron a apreciar a su amante como filántropo y a decir que ella no oyó sino lo que se fraguaba contra Pablo Escobar y Luís Carlos Galán y no estuvo informada de las siniestras acciones de su amado.

Dice la amante del capo en su fabricada deposición que se dio cuenta entre 12 y 18 veces (no 12 y 13) que iban a matar a Galán y prefirió pasar a la historia con un audiovisual casero para conseguir una condena de su archienemigo, que entregar una declaración a la justicia o una advertencia a tiempo a Luís Carlos Galán, o a cualquiera de las miles de víctimas para salvarles su vida.

Ahora, la amante del capo emerge como privilegiada del autor material del magnicidio y amiga de la víctima y sus familiares, e inclusive se presenta como mediadora entre su amante con su peores enemigos los Rodríguez Orejuela. Su auto-versión no es una señal de compromiso con la verdad, no tiene apariencia de verdad, no es verosímil, no es un compromiso con la justicia, su verdad apunta a una revancha con el investigado, lo que le resta credibilidad. No parece ser la dueña de la verdad, está cabalgando sobre las verdades del pillo.

La amante del capo será exaltada como la cooperante estrella de la justicia cuando lo que hizo fue salvar su propio pellejo de Vallejo en una acción de equilibrista, propia de la desacreditada justicia colombiana.

Extraño, bastante extraño, que la amante del capo goce no sólo de respeto, que se lo merece como persona, sino de privilegios, que no se los merece por sus desafueros materializados en sus silencios criminales. La Fiscalía General no le preguntó siquiera “si negros tenés los ojos”. Al contrario goza de fuero judicial, de protección para testigos, es una intocable para la justicia. Lo mismo ocurrió hace unos años con la esposa de Carlos Castaño: nadie le preguntó nada después de la rara y al parecer cruel desaparición de su esposo; no hubo el más mínimo cuestionamiento por saber que conocía de las andanzas de su esposo; al contrario fue protegida, escoltada y sacada del país de inmediato. Otra mujer del pillo intocable respetada y privilegiada.

La amante del capo goza de fuero para sus desafueros, las empresas de comunicación y la Fiscalía General la privilegian como testigo y no la tratan como cómplice. ¿Pasará lo mismo con las mujeres de otros delincuentes o con los hombres de las delincuentes?


Medellín, 1 de agosto de 2006

(*) Director del Consultorio de Derechos y Gobernabilidad háBeas corpus

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Apreciado Sr. Rincón:

Por primera vez no estoy de acuerdo plenamente con su análisis.

Si bien es cierto que el sistema judicial colombiano permite la corrupción por el trato dado a ciertos testigos, no podemos caer en el riesgo de agarrarnos de los tecnicismos jurídicos (declaración extemporánea, etc) para invalidar un testimonio, valioso según mi modo de ver las cosas por la cercanía de la ex-presentadora con los involucrados en el crimen, testimonio que involucra gravemente en el asesinato de Galán a un político de quien siempre se sospechó su autoría intelectual.

Antes que tecnicismos jurídicos, pienso que el Juez debería guiarse por un deseo de hacer justicia. Muchas cosas podrían aclararse si se le diera más importancia y crédito a esas declaraciones que, por controvertidas o extemporáneas no dejan de ser importantes.

Atento lector,
Ramiro Arteta
Barranquilla

Anónimo dijo...

Me encanta leer tu columna, y sobre todo leer un texto de carácter político y con una muy buena dosis de critica. Celebro encontrar esta página entre tanta literatura y relato ligh.
y También entre tanta desesperanza que circula hay quienes nos recuerda la indignación, no perder esta actitud de sentir y poder indignarnos ante el dolor de tantos otros y su impotencia. Esta expresión es lo que reperesnta tu yesquero.
Piedad Ortega

Anónimo dijo...

me encanta este enfoque, tan cotidiano, tan profundo, tan político y tan humano