6 de junio de 2006


el yesQuero No. 105
COLUMNA DE ANÁLISIS Y CRÍTICA POLÍTICA
Consultorio de Derechos y Gobernabilidad háBeas corpus
Dirección electrónica:
elyesquero@gmail.com; www.elyesquero.blogspot.com; Medellín, Colombia

COLOMBIA CERTIFICADA EN DERECHOS HUMANOS

Por
Rafael Rincón (*)

En 1948, después de la debacle de la II Guerra Mundial, las Naciones Unidas en cooperación con los estados se comprometieron -en declaraciones, pactos y convenciones- a asegurar, promover y garantizar los derechos humanos. Desde entonces la ONU, como comunidad internacional organizada, creó los mecanismos e instituciones especializadas para el seguimiento y monitoreo a este compromiso con la humanidad.

Por otro lado, después de la “guerra fría”, Estados Unidos, que se presenta al mundo como el país modelo de la democracia y de las libertades, se autoerige en el sustituto de las competencias de Naciones Unidas. Unilateralmente, por fuera del Consejo de Seguridad de la ONU, declara y ejecuta la guerra contra Iraq, con dudosas y falsas pruebas de fabricación de armas de destrucción masiva, y con ejercicio de una “diplomacia disciplinaria” certifica a los estados de su eje en materias como droga, armamentos o derechos humanos.

Estados Unidos decide sobre la titularidad de los estados para la confección de bombas o reconoce sus derechos, como por ejemplo el derecho a enriquecer uranio, que Irán reclama ante la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

La tradición liberal de respeto a los derechos humanos fue modificada bruscamente por la administración Bush, hasta calificar a los prisioneros de guerra como “combatientes enemigos” y modificar los manuales de campo y los reglamentos militares, que ordenan un tratamiento digno a los prisioneros, sustrayéndose de esta manera a los Convenios de Ginebra.

Estados Unidos es también el país de las capturas ilegales, de las violaciones al debido proceso y al derecho de defensa, como ocurre con los cerca de 500 ciudadanos afganos que están retenidos desde hace más de cuatro años en Guantánamo; es el país de las prisiones secretas distribuidas en el continente europeo; es el estado que espía a sus conciudadanos con “decenas de centenares” de grabaciones de conversaciones en manos de la Agencia de Seguridad Nacional; es el estado que tortura a sus prisioneros en la cárcel de Abu Ghraib en Bagdad, o en la base aérea de Bagram en Afganistán.

El gobierno Bush es el que ha bombardeado poblaciones civiles en Iraq y Afganistán, el que ha masacrado población civil -la última de ellas ocurrida en noviembre 19 de 2005 en la localidad de Haditha, Iraq, en donde los marines norteamericanos asesinaron 24 civiles, aunque la información que presentaron a la opinión pública fue la de muertes en combate-; es el gobierno que ha criminalizado a los inmigrantes que carecen de documentos como incursos en el delito de felonía; y el gobierno que no obstante predicar la globalización construye un enorme muro de hormigón para apartar a México de sus vecinos y de sus conciudadanos.

Ese gobierno, que considera legítimo torturar a los adversarios, es el que da fe pública -certifica- ante la comunidad internacional que Colombia sí tiene los derechos humanos asegurados. ¿Qué mensaje reciben los verdugos cuando ven que sus crímenes no los ve el notario internacional?

Colombia ha sido certificada por el gobierno Bush en derechos humanos conociendo la ley de impunidad, la que pasó de agache frente a los crímenes de lesa humanidad de los grupos paramilitares, sabiendo de los 3.6 millones de personas desplazadas por el conflicto armado, enterada de la masacre de tres sindicalistas en el municipio de Saravena, departamento de Arauca, presentados por el ejército como guerrilleros muertos en combate, consciente de las fumigaciones de los parques nacionales, viendo las amenazas a periodistas y la “macartización” de la izquierda política y de los defensores de derechos humanos.

Paradójicamente la certificación norteamericana en derechos humanos le sirve a Colombia para arbitrar recursos con destino a la guerra (hasta el momento 4.000 millones de dólares). La certificación del gobierno de Bush le da “derecho” a Colombia a un apoyo económico y a tener asesoría militar para la guerra. Para el presidente Uribe no hay conflicto armado en Colombia si se trata de una negociación o de intercambio humanitario, pero éste si existe si es para recibir apoyo económico.

Orgullosamente los diarios informativos, sin sonrojarse en lo más mínimo, publican la certificación en derechos humanos como un triunfo, y la aceptan como una realidad, cuando ellos mismos han dado cuenta de los horrores del conflicto armado y de las violaciones a los derechos humanos.

Se difunde una dudosa certificación como una buena noticia para el país; una certificación que falsea la dolorosa realidad y una noticia para generar un clima sacrificando la información y la verdad; parece que si lo dijo Estados Unidos así es la realidad colombiana. Roma locuta est, causa finita est.

Referencias:

Tokatlian, Juan. “Colombia en guerra: las diplomacias por la paz” en
Globalización, narcotráfico y violencia. Grupo Editorial Norma. 2000.

Hardt, Michael y Negri, Antonio. Empire. Harvard College. 2001.

Informe Anual del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre la situación de derechos humanos y derecho internacional humanitario en Colombia, Año 2005. http://www.hchr.org.co/

“Degrading America´s image”. New York Times. Editorial. 06-06-2006.



Medellín, Colombia, 6 de junio de 2006

(*) Director del Consultorio de Derechos y Gobernabilidad háBeas corpus.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

"SI QUIERES CONOCER QUE CLASE DE PERSONA ERES, OBSERVA DE DONDE PROCEDEN LOS APLAUSOS QUE TE OTORGAN": G. Valero

¡FELICITACIONES POR ESE ARTICULO!

Anónimo dijo...

Latinoamérica
EEUU revierte certificación a Fuerzas Armadas colombianas
TeleSUR / 09/06/2006



Los sesenta millones de dólares que no llegarán esta vez a Colombia forman parte de los planes que combaten a las FARC en el sur del país
El Congreso de Estados Unidos decidió revertir su certificación en Derechos Humanos a las Fuerzas Armadas Colombianas y de esta manera, retener los 60 millones de dólares de ayuda militar que había emitido la semana pasada a la institución castrense.

Los casos de ejecuciones extrajudiciales por parte del Ejército en las regiones colombianas de Antioquia, Tolima y Valle del Cauca, además de la masacre de diez policías antinarcóticos a manos del Batallón de Alta Montaña en el Valle del Cauca en mayo, figuran entre los principales hechos que incentivaron la decisión estadounidense.

Las Organizaciones de Derechos Humanos en Colombia, denunciantes de estos crímenes militares, expresaron su complacencia con la medida, según el reporte de Fredy Muñoz Altamiranda, corresponsal de TeleSUR en Bogotá.

“Es una decisión coherente con un hecho de mucha gravedad que es la ejecución de 11 miembros de la policía nacional y de una persona que los estaba acompañando, en condiciones que pueden ser catalogadas como una masacre”, dijo Iván Cepeda de la organización colombiana Comité de Víctimas de Crímenes de Estado.

Señaló que la medida estadounidense, que no ha sido respondida por autoridades colombianas, es “demostrativa de un alto nivel de corrupción al interior de las Fuerzas militares en Colombia”.

Por su parte, abogados de las víctimas de masacres cometidas por los militares, como la de Cajamarca, en el departamento del Tolima, aseguraron que “hay que explicar que pasó en esa masacre (…) todos no se acuerdan de ella”.

Asimismo, expresaron que las Fuerzas Armadas deben cambiar su concepción de defensa para evitar estos desmanes.

“Lo primero que hay que eliminar son esas doctrinas ideológicas que hacen ver a la población civil como enemigos del establecimiento y del Estado, y no al Estado como garante de los derechos fundamentales de esa población civil”, sentenció Reynaldo Villalba Vargas, Defensor de víctimas de masacres militares.

Los sesenta millones de dólares que no llegarán esta vez a Colombia hacen parte del compendio de ayuda militar en la ejecución de los planes contra insurgentes “Colombia” y Patriota, que combaten a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) al sur del país.

Salmon dijo...

… Gracias por elegir la dirección contraria!!!!


Desde esta orilla del río, lo saludan los salmones de Ibagué, felices de haberos encontrado en la contracorriente. Cero y van varios textos que nos animan a seguir en la senda de la contracultura y la defensa de los derechos humanos. Al parecer al reyezuelo administrador le va bien, pero al ambiente social y humano no tanto. De ahí la necesidad de tejer la telaraña social y política de la nación, desde las nuevas culturas, desde adentro y en el subfondo, desde el campo y la ciudad y el campo, por que sin lugar a dudas las alternativas de superación de los males de Colombia deben estar por el lado de las organizaciones sociales, de la gente de carne y hueso….

Esperemos que por esta vía las comunicaciones sean efectivas y más fluidas.., y aprovechamos la ocasión para informarle que le publicamos el articulo de “PABLO PRESIDENTE”, en la edición Nª 9 del Periódico de Expresión Cultural el Salmón (elsalmonurbano@hotmail.com), nos gustaría hacer llegar hasta medallo algunos ejemplares del pescao “Tolimense”...

Buena suerte y hasta luego….